Sobre el chat de Trinidad
Los trinitarios no esperan a que pase el agua en los llanos de Moxos; la abrazan. Cuando llega la época de lluvias, las calles se llenan de charcos que reflejan el cielo y la gente sigue su ritmo, como si el agua fuera parte del paisaje. Aquí no hay prisa: el tiempo se mide por la sombra de los árboles más que por el reloj, y los vecinos se saludan con un gesto que ya dice todo.
La Fiesta de la Santísima Trinidad es el alma de la ciudad, una celebración donde lo religioso y lo festivo se mezclan en calles adornadas con flores y música de bandas locales. A solo 13 kilómetros, el río Mamoré serpentea silencioso, testigo de cómo la ciudad ha crecido sin perder su esencia de pueblo ribereño.
Quien llega a Trinidad entiende rápido por qué los trinitarios son así: hospitalarios hasta el detalle, orgullosos de su tierra baja y de una gastronomía que se sirve en platos humildes pero llenos de sabor. Aquí no se habla de prisa, ni siquiera cuando el sol aprieta a mediodía.
Última actualización: 8 de agosto de 2026