Sobre el chat de Tokio
Si hay un lugar donde lo tradicional y lo futurista chocan como los trenes de la línea Yamanote, ese es Tokio. Aquí, en el corazón de Japón, los rascacielos de Shinjuku conviven con templos como el Sengaku-ji, donde reposan los 47 ronin, y los mercados de pescado de Tsukiji, donde los primeros rayos del sol iluminan atunes de más de 300 kilos. La ciudad late al ritmo de los karaokes de Akihabara y se detiene en los jardines de Ueno, donde los cerezos en flor —sakura— pintan de rosa todo el mes de abril.
Los tokiotas no tienen tiempo para perderse: el metro, con más de 13 líneas y 200 estaciones, es su segunda casa. Si vas a estar por allí, aprende a usar la tarjeta Suica, evita hablar alto en los vagones después de las 22:00 y, sobre todo, no intentes cruzar en rojo: aunque nadie te regañe, los semáforos aquí no son sugerencias. Y si te animas con la gastronomía, pide un bol de ramen en Ikebukuro o un plato de yakitori en el callejón de Omoide Yokocho, donde el humo de las parrillas se mezcla con el olor a cerveza Asahi recién servida.
Última actualización: 7 de agosto de 2026