Sobre el chat de Nagoya
Si hay una ciudad japonesa que sabe mezclar lo práctico con lo histórico, esa es Nagoya. No es Tokio ni Kioto, pero aquí late el corazón de la industria aeronáutica del país: en el aeropuerto de Chubu, a solo media hora en tren, despegan aviones que luego surcan el mundo. Y mientras el acero y la tecnología dominan el skyline, en el barrio de Sakae los rascacielos conviven con el aroma del *miso katsu*, ese crujiente filete empanado que se come en cualquier *yakiniku* de la zona y que nadie en la ciudad confunde con otra cosa.
Lo curioso es que, pese a su fama de ciudad fría, los *nagoyanos* son de los más hospitalarios cuando se trata de compartir su cultura. En la estación de Nagoya, por ejemplo, los carteles en braille y los ascensores para sillas de ruedas dan fe de su compromiso con la accesibilidad. Y si quieres ver el lado más humano, acércate al Mercado de Osu: entre puestos de *dango* y figuras de anime, te cruzarás con abuelos que discuten sobre el último *Shinkansen* y jóvenes que discuten en voz alta sobre el próximo concierto de *idols* en Zepp Nagoya.
Última actualización: 23 de julio de 2026