Sobre el chat de Tampico
El malecón de Tampico, con sus faroles que se encienden al atardecer, es el lugar donde los locales se reúnen para tomar un cafecito de olla o un pescado a la talla recién traído del puerto. Allí, frente a la Plaza de Armas, se siente el olor a mar mezclado con el de los tacos de cochinita pibil que venden los puestos de la calle Madero. Si pasas por ahí un sábado por la mañana, no te pierdas el mercado de abastos: huele a chile y a fruta tropical, y los vendedores gritan los precios como si compitieran con el eco de los barcos en el muelle.
Más allá del centro, en el fraccionamiento Madero, los jóvenes se dan cita en la Plaza Hidalgo para ver partidos de fútbol improvisados en las canchas de concreto. Y si buscas algo más tranquilo, el barrio de Pueblo Nuevo guarda las casas de techos rojos donde las abuelas hacen tamales de chipilín los domingos. Eso sí, si alguien te invita a un ‘paseo por el río’, no te confundas: no es un río cualquiera, es el Pánuco, ancho y caudaloso, que divide a la ciudad y le da ese aire de puerto que ni el Golfo puede igualar.
Última actualización: 8 de agosto de 2026