Sobre el chat de Sonsón
En lo alto de Antioquia, donde la brisa se mezcla con el aroma del maíz recién cosechado, Sonsón dibuja su silueta entre páramos y valles. A 2.475 metros sobre el nivel del mar, el municipio respira aire fresco y vistas que cortan el aliento, con el páramo reconocido mundialmente como reserva de agua y vida. Los ríos Magdalena y Cauca serpentean sus tierras, mientras en corregimientos como San Miguel el calor supera los 30 °C, contrastando con el fresco urbano de 13 °C.
La fiesta del maíz no es solo un evento, sino la esencia de una cultura que se remonta a los aborígenes de la zona y que el poeta Gregorio Gutiérrez González inmortalizó en sus versos. Aquí, la arepa lo es todo: de chócolo, de mote o de maíz pelado, acompañada de tamales, empanadas y mazamorra que saben a tradición. Y no hay que olvidar las gelatinas —bocadillos de colágeno y panela— o el alfandoque, dulce que se deshace en la boca.
Los museos de Sonsón guardan historias que van más allá de Medellín: piezas que hablan de su pasado, de sus ríos y de una gente que vive entre el frío de los altos y el calor de las tierras bajas. Si alguna vez pasas por Sonsón, fíjate en cómo el maíz no es solo un alimento, sino un símbolo que une a sus comunidades en fiestas, en platos y en el cotidiano.
Última actualización: 8 de agosto de 2026