Sobre el chat de Envigado
El tranvía de la quebrada La Ayurá baja por el centro de Envigado entre el olor a arepas de choclo y el eco de las risas en la plazoleta de El Poblado. Aquí, entre el Parque Principal y la iglesia de Santa Gertrudis, la gente se saluda por el apellido —los Castaño, los Giraldo— y discute si el mejor pan de bono lo hace la panadería de la carrera 44 o la de la 39. En las mañanas, los estudiantes del Tecnológico se apiñan en la ruta hacia el metro, mientras que en las tardes los ciclistas serpentean por la ciclorruta de la Avenida Las Vegas, que bordea el río Medellín hasta Sabaneta.
Lo que más une a este pueblo es la cultura antioqueña de quedarse hasta tarde en los corregimientos como El Escobero, donde la feria de las flores de agosto deja más borrachos de aguardiente que de alegría. Allí, en las veredas, aún se baila el pasillo con banda de música en vivo, y en diciembre, cuando se encienden las luces del alumbrado navideño del Parque Zonal El Salado, hasta los más escépticos se emocionan. Eso sí, cuidado con confundir el Envigado de las afueras —con sus cultivos de café y sus veredas frías— con el de la zona urbana, donde el metro y los centros comerciales han convertido a Las Palmas en un pequeño centro de negocios.
Última actualización: 18 de julio de 2026