Sobre el chat de Sonora
En las mañanas de mayo, el polvo de Sonora se mezcla con el olor a machaca asándose en los comales de los mercados de Hermosillo. La capital del estado, con sus calles anchas y su ritmo lento, contrasta con el bullicio de Ciudad Obregón, donde el río Yaqui dibuja el paisaje y la fiesta del 3 de mayo —en honor a la Santa Cruz— llena las calles de colores.
Pero si hay un rincón que enamora a propios y extraños, ese es el desierto: las dunas de Altar, cerca de la frontera con Arizona, o el atardecer en San Carlos, donde el mar de Cortés choca contra las rocas y los mariscos se sirven frescos en las palapas. Aquí, hasta el clima marca el carácter: de los 50°C en verano a las heladas de diciembre en la sierra, que pintan de blanco los picos del Pinacate.
Última actualización: 8 de agosto de 2026