Sobre el chat de Socuellamos
Por aquí, en Socuellamos, no hay prisa ni bullicio excesivo, sino el ritmo de la tierra llana y el sol que achicharra en julio. El pueblo, con sus calles anchas y casas bajas de teja árabe, huele a uva y a pan recién horneado en las tahonas de la Plaza Mayor, donde el Ayuntamiento se alza con su reloj de sol que marca las horas más que el tiempo. Si pasas por el barrio de La Solana, fíjate en las bodegas subterráneas: ahí se guarda el vino que da fama a la DO La Mancha, y algunos vecinos aún guardan tradición de pisar la uva con los pies en septiembre.
Los de Socuellamos no se andan con rodeos: en mayo, cuando el Santísimo sale en procesión, la gente se apiña en la calle Real con mantones negros y pañuelos al cuello, y el aroma a incienso se mezcla con el de las rosquillas tontas que venden en las paradas. Si te gusta el jaleo tranquilo, prueba a ir un domingo a la romería de la Virgen de la Cabeza: allí hasta los niños saben que hay que llevar un botijo de vino de la tierra y no escatimar en tapas de morteruelo o liebre estofada en la fonda de la carretera.
Última actualización: 8 de julio de 2026