Sobre el chat de La Solana
Si pasas por la Plaza de la Corredera al atardecer, cuando el sol pega de lleno en las fachadas blancas, entenderás por qué a este pueblo le llaman La Solana. No es solo el nombre: es el sabor que deja el queso manchego en la mesa de una taberna, el olor a romero en las calles del barrio de San Sebastián o el eco de las charangas cuando se acerca el Corpus Christi.
Los de aquí no se andan con rodeos. Si vienes un sábado por la noche, échale un ojo a la ronda de las peñas: desde la de Los Verdes hasta la del Barrio Nuevo, cada una tiene su canción pegadiza y su ronda de cañas que no acaba hasta que el sol vuelve a esconderse tras los molinos. Y si te gusta el ajedrez, no te pierdes el torneo que organizan en el Centro Cultural cada agosto: aquí hasta los abuelos juegan con los nietos como si fuera una partida de cartas.
Última actualización: 10 de agosto de 2026