Sobre el chat de Santa Cruz Xoxocotlán
Los xoxoqueños viven la calle con el mismo ritmo de las calendas: a pie, entre cohetes y música, donde lo colectivo se impone sobre lo individual. No es raro cruzarse con madrinas que llevan canastas de flores sobre la cabeza o con niños corriendo con toritos encohetados, mientras la banda de música y el tambor retumban por las calles principales. Aquí la fiesta no espera: se arrastra por la acera, se cuela en las esquinas y acaba siempre en el templo, donde arden las ofrendas entre aplausos.
Al caer la tarde, en el centro de Santa Cruz Xoxocotlán el ambiente se espesa. No hay que buscar más allá de la plaza principal para ver el convite en acción: tres días antes de la fiesta patronal, los xoxoqueños desfilan con cohetes, marmotas y guajolotes artificiales, mientras los músicos alternan entre chirimía y banda. La calle, en esos días, no es un simple camino, sino el escenario donde se escribe la identidad del pueblo.
Si quieres saber cómo se vive aquí, basta con preguntar por Monte Albán. Aunque la zona arqueológica ya no es suya, los xoxoqueños la sienten cercana, como un recuerdo que sigue vivo en la memoria colectiva. Lo demás —el clima templado, la altitud que se nota al respirar, la mezcla de lo moderno con lo ancestral— se huele en cada esquina, se palpa en cada conversación.
Última actualización: 2 de septiembre de 2026