Sobre el chat de Ciudad Juarez
Si cruzas el río Bravo por el Puente Internacional Zaragoza, enseguida notas el aire más seco de Juárez, la ciudad que se extiende al pie de las montañas del sur. No es solo el calor infernal del verano —que aquí alcanza los 45 grados— lo que marca el ritmo, sino el cruce constante de camiones de carga rumbo a los puertos mexicanos o el olor a barbacoa de borrego que se escapa de los puestos de la calle Mariscal. Al caer la tarde, los faroles de la Plaza de Armas iluminan a los músicos callejeros que tocan corridos sobre el narco o rancheras de los 80, mientras los jóvenes se reúnen en los portales del centro para hablar de todo menos del calor.
Quien no ha probado un burrito de asado de tira con queso fresco y salsa verde picante en el mercado Juárez, no sabe lo que es comer bien en esta frontera. Más allá del centro, en la colonia Esperanza, las familias se reúnen los domingos en el Parque Borunda para comer gorditas de harina con chicharrón y ver el fútbol en los campos improvisados. Y si te gusta el desierto, a pocos kilómetros está el Parque Nacional Samalayuca, donde el viento moldea las dunas y por la noche se ven más estrellas que en cualquier ciudad de México.
Última actualización: 15 de julio de 2026