Sobre el chat de San José del Cabo
El nombre de San José del Cabo viene de cuando el navegante Sebastián Vizcaíno lo llamó en el siglo XVI Puerto de San Bernabé, por el manantial de agua dulce que salvaba a los barcos que cruzaban el Pacífico. Hoy, entre lomas de cactus y brisa marina, la ciudad vive de su doble cara: el desierto que hornea y la costa que refresca.
Las fiestas patronales del 16 al 22 de marzo son la explosión local: se corona a una reina entre 18 y 25 años, soltera y residente desde hace más de cinco, y el programa incluye charreadas, peleas de gallos y ciclistas cruzando el asfalto caliente. En las mesas, el pozole y las tostadas acompañan a los antojitos de otras regiones, desde Sinaloa hasta Oaxaca, mientras el aire huele a salitre y a tierra quemada.
Las playas no son solo arena: hay tramos rocosos donde el Pacífico bate con más furia, y el poblado se extiende a un kilómetro del mar. Si el calor aprieta en agosto, basta caminar hasta la orilla para que el viento traiga un alivio de 24 grados de media anual, aunque en enero la brisa marina baje hasta los dieciséis.
Última actualización: 7 de septiembre de 2026