Sobre el chat de Sabinas
La Feriexpo Sabinas llena septiembre de ruido de motores, olor a carne asada y el eco de las botas sobre el empedrado de la plaza central. No es solo una feria: es el modo que tiene el municipio de demostrar lo que sabe hacer, desde el ganado hasta los tornos de los talleres artesanales, todo reunido en una quincena donde hasta el carbón tiene su escaparate.
Entre plato y plato, la ciudad se deja descubrir en detalles concretos: la barbacoa que se deshace en las manos, el cortadillo que pide tortillas de harina de trigo para empapar la salsa, y ese río Sabinas que serpentea por el municipio como un recordatorio verde en medio de la aridez. Si pasas por la plaza, échale un vistazo a la Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, con su piedra clara y el campanario que guarda aún el brillo de oro, plata y bronce de cuando se construyó en 1939.
Para quien busca algo más que comer y pasear, el Museo de Pancho Villa guarda la historia de 1920, cuando el caudillo eligió este pueblo para negociar con el Gobierno. Y si el tema es el suelo que pisas —literalmente—, el Museo Nacional del Carbón explica por qué este mineral negro moldeó la vida de generaciones en Coahuila.
Última actualización: 8 de septiembre de 2026