Sobre el chat de Puerto Peñasco
Las calles de Puerto Peñasco bullen al ritmo del Golfo de California, donde los *peñasquenses* —como se les conoce— mezclan el olor a mar con el polvo del desierto. Aquí no hay medias tintas: o te entregas a la vida en la playa o te pierdes el sonido de las olas rompiendo contra el Muelle Viejo, ese rincón donde los barcos de pesca vuelven con el botín del día.
Entre los *peninsulares* y los *sonorenses* que llegaron buscando el sol, el ambiente es de esos que se sienten en el aire: en la Plaza Colosio, donde la sombra de la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe guía a los paseantes, o en el Encuentro, ese monumento que marca el corazón de la ciudad como un recordatorio de que, aquí, la tierra y el agua se tocan sin prisa.
En las tardes, cuando el sol se esconde tras el cerro de la Ballena, la gente se junta en La Milla, el circuito deportivo que agrupa a familias, corredores y niños bajo el mismo cielo. Y si el calor aprieta, siempre queda la sombra del Faro de la Ciudad o el fresco de cualquier terraza frente al mar: porque en Puerto Peñasco, hasta el descanso sabe a salitre.
Última actualización: 7 de septiembre de 2026