Sobre el chat de Pénjamo
La magna glorieta con la estatua de Miguel Hidalgo da la bienvenida a Pénjamo como un abrazo de piedra y bronce. Es el primer gesto que reconocen quienes llegan por la carretera federal 90: la figura del Padre de la Patria, erguida sobre una base monumental, marca el acceso a la ciudad. A su alrededor, la Ruta Corralejo despliega sus edificios de estilo colonial, entre barricas de tequila y recorridos históricos que huelen a madera antigua y a historias de independencia.
En la Hacienda de Corralejo, a pocos minutos del centro, el frontón de entrada de la antigua casona de Miguel Hidalgo y Costilla sigue en pie, custodiando los cimientos que fueron su hogar. Allí, en la primera semana de mayo, la feria en su honor llena el lugar de música, platillos tradicionales y el aroma a barbacoa que se mezcla con el de la tierra seca del Bajío. La capilla barroca del lado, con sus muros gruesos y su luz filtrada, parece guardar más secretos que los que cuenta en voz alta.
El centro histórico respira entre jardines y plazuelas, donde las casonas coloniales se asoman tras muros altos y portones de madera gastada. Si buscas un café, un trago o simplemente el rumor de voces locales, ahí estarán: en los cafés de la plaza principal, en los bares escondidos tras fachadas discretas o en las mesas de madera del mercado, donde el pan recién horneado se vende junto a las noticias del día.
Última actualización: 8 de septiembre de 2026