Sobre el chat de Moyá
Moyá no tiene una sala de las que más gente mueve, y eso se nota nada más entrar: pocas veces hay más de tres o cuatro conectados a la vez. Lo raro de verdad es cruzarte con un nick que no hayas visto antes en alguna otra ocasión.
Precisamente por eso funciona distinto a otras salas más grandes y con más rotación. Aquí se reconoce enseguida quién es quién, y las conversaciones arrancan sin presentaciones porque ya se conocen del chat de otras noches anteriores.
Si un día no hay nadie, no significa que la sala esté muerta: suele bastar con dejar un mensaje y esperar un rato para que alguien se conecte y responda, aunque sea con retraso de un buen puñado de minutos. A cambio, cuando por fin contesta alguien, la conversación suele engancharse un buen rato.
Última actualización: 6 de septiembre de 2026