Sobre el chat de Michoacan de Ocampo
La Plaza de los Mártires de Morelia, con su imponente Catedral Metropolitana de rosados sillares, sigue siendo el corazón donde los michoacanos se citan al caer la tarde. No es raro escuchar a un grupo de abuelitas discutir animadamente sobre la mejor receta de corundas mientras los niños corren entre las fuentes, y justo al lado, los jóvenes se reúnen en los portales con sus helados de leche quemada de la heladería El Moro. Si pasas por el centro histórico de la capital, fíjate en la puerta lateral de la catedral: allí está grabado el escudo de la ciudad, ese árbol de colorado que simboliza la resistencia.
Más al oeste, en Uruapan, el olor a leña quemada se mezcla con el de los tamales de chicharrón que se venden en los puestos callejeros cerca del Parque Nacional Barranca del Cupatitzio. Los domingos, cuando el mercado de la Plaza de los Mártires de Uruapan se llena de canastas de frutas de la región —como el guayabo o el zapote negro—, hasta los turistas se sienten obligados a probar un poco de atole de guayaba recién hecho. Y no olvides preguntar por la Fiesta de la Guayaba, que en noviembre llena las calles de color y sabor.
Última actualización: 10 de agosto de 2026