Sobre el chat de Matojos
El que busca hierba buena en un solar abandonado o un descampado sabe que no todo es basura: ahí crece, entre grietas y solares sin dueño, el matojo que aguanta sequías y pisadas. Y no hablamos solo de los clásicos como el romero silvestre o la artemisa, sino de esas matas grises que aguantan hasta que llueve dos gotas para soltar un olor a tierra mojada. Los de la ciudad lo llaman maleza, pero en los pueblos se saben sus nombres: matapollos, hierba doncella o incluso el temible cardo borriquero cuando pica sin avisar.
Por aquí se mueven desde el jardinero que recoge semillas para su huerto urbano hasta el botánico aficionado que fotografía cada hoja con lupa de móvil. También están los que van a la caza de la mejor foto para Instagram bajo el atardecer, esos que esquivan los contenedores para encontrar el matojo perfecto junto a un muro de ladrillo visto. Y no faltan los que van buscando leña fina para barbacoas de domingo, porque hasta los matojos sirven si sabes dónde pisar.
Última actualización: 10 de agosto de 2026