Sobre el chat de Macuspana
Los macuspanecos no pasan desapercibidos. Aquí la calle no se vive con prisas, sino entre el olor a gas natural que flota en el aire y el rumor del río Puxcatán, que serpentea como un vecino más por las afueras. El carácter de la gente se nota en las mañanas, cuando los trabajadores de Pemex se mezclan con los estudiantes rumbo a la escuela, todos con el mismo paso tranquilo que da este pueblo.
El Señor de la Salud no es solo una imagen: es el alma de Macuspana. Su historia está ligada al pueblo desde que en el siglo XVII apareció en una caja de cedro en el arroyo Huapinol, y desde entonces la devoción se mantiene viva. No es raro ver a los locales hablando de milagros o de cómo ese arroyo sigue siendo testigo de promesas y agradecimientos.
La industria petrolera marca el ritmo, pero no ahoga el día a día. Los domingos, por ejemplo, las familias se reúnen en las zonas aledañas al río o en los pocos pero importantes comercios que hay, mientras los más jóvenes se acercan a las instalaciones de Pemex para ver de cerca el gas natural que da empleo a buena parte del municipio.
Última actualización: 8 de agosto de 2026