Sobre el chat de Macuelizo
En Macuelizo la vida se mide por el sol que cae sobre los sembradíos y el rumor del Río Culupa arrastrando arena para las casas. Los macuelizos son de esos que madrugan cuando el café recién hecho humea en la cocina y el maíz ya espera en los surcos, porque aquí la tierra no perdona y tampoco regala. Por las tardes, mientras el ganado vuelve al corral, no faltan las conversaciones en la plaza sobre la próxima cosecha o el precio del grano, con ese tono directo que solo da quien sabe lo que cuesta sudar la tierra.
El Valle de Quimistán, con sus minerales brillando bajo el sol, marca el pulso económico de esta zona, pero es el Río Culupa el que teje el día a día: sus aguas riegan el tabaco y la caña, y sus bancos de arena dan sustento a más de un artesano que moldea bloques de concreto para levantar paredes. En las veredas menos transitadas, el olor a leña quemada se mezcla con el de la tierra mojada, y eso huele a Macuelizo como a casa.
Cuando cae la noche, el pueblo se recoge alrededor de los puestos de comida o en las esquinas donde se habla de todo menos del cansancio. Aquí no hay que explicar de dónde vienes: basta con decir que eres de Macuelizo para que te abran la puerta y te sirvan un plato de arroz con frijoles que sabe a cosecha recién recogida.
Última actualización: 7 de agosto de 2026