Sobre el chat de Huejutla de Reyes
Los huejutlenses no se andan con rodeos: aquí la calle es de todos y el tiempo se mide por el sonido del huapango en la plaza o el olor a zacahuil recién envuelto en hoja de plátano. No hace falta ser de aquí para notar que esta ciudad huele a río, a tierra húmeda y a fiesta cuando llega el carnaval con sus mecos pintados y sus comparsas sudando bajo el sol de mayo.
En la plaza 21 de Mayo, bajo el monumento a Antonio Reyes "El Tordo", la historia no se queda en los libros: cada 21 de mayo el presidente municipal enciende el pebetero con una antorcha traída desde la carrera de las antorchas, y el pueblo entero se congrega sin invitación. Más allá del centro, en las colonias y comunidades cercanas, el tamal tradicional no llega envuelto en papel: lleva capas de hoja de plátano atadas con alambre para que no se deshaga en el comal, y si pides uno en la calle, te lo sirven con la mano todavía caliente.
La Catedral de Cristo Rey no es solo un edificio: es un mirador sobre el río y el convento que se asoma como un acantilado de piedra laja. Cuando cae la tarde, el Reloj Monumental —esos 20 metros de piedra volcánica— marca el ritmo de quienes pasan bajo él, ya sea para tomar un bocol relleno de frijol o para perderse en los pasos de la danza de los tecomates, con sus cascabeles y mapaneros. Aquí no se queda nadie quieto: ni los que bailan, ni los que escuchan, ni los que simplemente observan desde la banqueta cómo huele a aguardiente de caña y a tamal caliente al caer la noche.
Última actualización: 7 de septiembre de 2026