Sobre el chat de Guerrero
Entre el bullicio de Acapulco y las calles empedradas de Taxco, Guerrero guarda un México que sabe a mar, plata y fiesta. Aquí no hablamos de cualquier Guerrero: esta es la tierra del Día de los Muertos con ofrendas que queman copal en el Zócalo de Chilpancingo, donde las casas se pintan de colores que gritan la identidad de la Costa Chica. Si te cruzas con alguien que diga que tomó un tejuino en Iguala o que probó los tlayoyos de Tixtla, no dudes de que lleva la esencia del estado bajo la piel.
La carretera que serpentea hacia Zihuatanejo huele a salitre y a tostadas de cazón servidas en puestos donde los locales discuten si el mejor atardecer es en Playa Azul o en Barra de Potosí. Mientras, en la Montaña, los pueblos nahuas aún cantan en sus tlamaniliztli para pedir lluvia, y en Acapulco, aunque los turistas ya no ven los clavados de La Quebrada como antes, los viejos del puerto siguen contando las historias de cuando el mundo venía a verlos.
Última actualización: 18 de julio de 2026