Sobre el chat de Guecho
Los getxotarras saben que el mar aquí no es solo paisaje: es el ritmo de sus calles. Desde los palacetes de Neguri hasta el bullicio del Puerto Viejo de Algorta, cada rincón huele a salitre y a historias de marineros y pilotos que conocían cada curva de la ría.
Si cruzas hacia Santa María, el Fuerte de la Galea te recuerda que este rincón de Vizcaya fue, alguna vez, un punto clave para defender el tráfico naval. Y en Gorrondatxe, los geólogos del mundo entero han venido a estudiar la playa por ser referente global de la base del Luteciense, un detalle que pocos pueblos pueden presumir.
Por las tardes, el paseo de la Arriluze se llena de vecinos que toman un café mientras miran los cruceros atracar en el puerto. Aquí no hace falta irse lejos para sentir la esencia de la costa vasca: un café en Las Arenas, un paseo por Ereaga o una charla en el puerto con los últimos pilotos que conocieron la barra de arena de la ría.
Última actualización: 7 de septiembre de 2026