Sobre el chat de Capellades
El vecino de Capellades habla de La Bassa como quien habla de su propio salón: esa gran balsa en el centro del pueblo nace de un acuífero compartido con las comarcas de Noya y el Alto Panadés, y su desbordamiento, hace milenios, formó los travertinos donde luego se refugiaron los neandertales del yacimiento del Abric Romaní. La misma agua movió después los molinos de harina medievales y, ya en el siglo XVIII, los dieciséis Molinos de la Cuesta dedicados al papel.
Esa mezcla de agua e industria sigue marcando el carácter del pueblo: gente práctica, acostumbrada al textil y al papel como oficios de familia, orgullosa de tener bajo sus pies uno de los yacimientos prehistóricos más citados de Cataluña. La Torre Guasch, con su jardín señorial, y el conjunto de naves de la antigua Fábrica Guasch recuerdan además a la familia que llegó desde Reus en 1859 y dejó su huella en el paisaje industrial local.
En esta sala se junta gente que trabajó en el papel de toda la vida con quien solo ha oído hablar del Abric Romaní en el colegio; ninguno necesita registrarse para meterse en la conversación.
Última actualización: 8 de septiembre de 2026