Sobre el chat de Aspe
El Castillo del Río, a solo 3 km al este de Aspe, es el primer lugar que reconocen cuando se menciona el municipio. Esa fortaleza almohade, levantada entre finales del siglo XII y principios del XIII, guarda el nombre de Aspe el viejo en las crónicas antiguas. Hoy, sus 12 torreones semiderruidos y los lienzos de muralla que quedan en pie son testigos mudos de una época en la que el río Tarafa y el Vinalopó marcaban el límite entre culturas.
Por aquí se pasa para hablar de la huerta que transformó el paisaje a mediados del siglo pasado. Los pozos de La Ofra y El Tolomó sacaron adelante cultivos de regadío que, décadas después, dejaron paso a otros usos del suelo. No es raro que alguien comente en el chat que su abuelo aún recuerda los campos de hortalizas que ahora son solares o polígonos industriales.
Si te cruzas con alguien de Aspe en el chat, puede que te hable del río Tarafa o del Vinalopó. Son más que cursos de agua: el primero vertebra el pueblo y el segundo marca la comarca. No hace falta irse lejos para sentir el peso de la historia en cada esquina, desde los restos del castillo hasta los cultivos que aún resisten en las afueras.
Última actualización: 7 de agosto de 2026