Sobre el chat de Almazora
El río Mijares dibuja Almazora antes de perderse en el Mediterráneo, una franja de agua y luz que define a este pueblo almassorí. Aquí el paisaje es llano, con leves ondulaciones que esconden antiguas acequias romanas y yacimientos como el Torrelló de Boverot, donde aún se recuerdan urnas funerarias de siglos atrás. La desembocadura del Mijares, conocida como Les Goles, sigue siendo un punto clave: aunque hoy sufre por el impacto humano, allí anidan camalongas y gallos de cañal, aves que convierten este rincón en un pequeño santuario natural.
Las fiestas de Almazora tienen sabor a tradición y a tierra. En enero, San Antonio saca a las calles caballos, ganados y hogueras: la Moneta se reparte entre vecinos mientras el olor a habas y altramuces impregna el aire. Pero es Santa Quiteria, en mayo, la que enciende el pueblo: moros y cristianos desfilan con trajes tradicionales, y al día siguiente todos caminan en romería hasta la ermita. Semana Santa, en cambio, es más recogida: las cofradías del Santísimo Cristo del Calvario y de la Virgen de los Dolores sacan sus pasos entre el silencio de las calles.
Fuera de las celebraciones, Almazora late con su industria cerámica y los cítricos que aún se riegan con acequias centenarias. La AP-7 y la CV-10 cruzan el término, llevando consigo el rumor de Valencia y Barcelona, pero el pueblo mantiene ese aire de pueblo grande con alma de barrio. Si te gusta el Mediterráneo sin masificaciones, o si quieres saber dónde probar un café con vistas al río antes de que acabe el día, aquí hay quien te lo cuenta.
Última actualización: 2 de septiembre de 2026