Sobre el chat de Albacete
Albacete tiene ese aire manchego que huele a pan tostado y a polvo de sierra, donde el viento de la meseta no para de soplar entre las calles del centro y los barrios de los alrededores. La plaza del Altozano, con su kiosko y la fuente de los Leones, sigue siendo el corazón de la ciudad, pero si te alejas un poco hacia el Ensanche o San Antón, enseguida notas el cambio: bares de tapas en la calle Tetuán o el bullicio de los estudiantes en la Plaza de la Constitución. Los albaceteños no tienen prisa; aquí se cena tarde, se charla en las terrazas del Pasaje de Lodares y si el día es bueno, el parque Abelardo Sánchez se llena de familias y runners hasta que cae el sol.
Si vienes por primera vez, no te pierdas el Corpus Christi en mayo, cuando las calles se alfombran con flores y los gigantes y cabezudos desfilan bajo el sol. En invierno, el frío se corta en la Feria de Albacete, donde los puestos de buñuelos y mosto caliente no dan tregua. Los más castizos te dirán que el mejor sitio para probar el ajo arriero es en el Mercado de San José, pero si prefieres algo rápido, en la calle Mayor no faltan los bocadillos de lomo con queso fundido a las tres de la tarde. Eso sí, no te vayas sin subir al Pasaje de Lodares de noche: las luces de los bares reflejadas en el suelo de mármol valen más que mil fotos.
Última actualización: 15 de julio de 2026