Sobre el chat de Almeria
El Cable Inglés sigue siendo el símbolo de Almería, aunque ya no lleve minerales desde los años 70. Cuando paseas por el puerto, aún huele a salitre y a boquerones fritos en las freidurías de la Plaza Vieja, donde los viejos del barrio discuten si el mejor es el de «la Mari» o el de «la Pili». Y no hablemos de la playa de los Muertos, en Carboneras: agua turquesa, acantilados y un chiringuito que en verano se llena de familias con neveras portátiles y niños que gritan al saltar las olas.
Si te adentras hacia el interior, Roquetas de Mar se llena de turistas en verano, pero en octubre solo quedan los que saben que allí el mejor chisme es el pan de higo de la panadería de la calle Granada. Y en la capital, la fiesta de San Juan en el Zapillo —con hogueras en la playa y verbenas que duran hasta el amanecer— es la excusa perfecta para que hasta los más tímidos acaben bailando sevillanas con desconocidos.
Última actualización: 2 de agosto de 2026