Sobre el chat de Vera
El faro de Garrucha, a tiro de piedra de Vera, marca el ritmo de tardes que se alargan en terrazas frente al puerto. Allí, entre cañas bien tiradas y boquerones fritos de la lonja local, los veratos y los veratas se citan como quien no quiere la cosa. No es raro ver a algún pescador contando anécdotas de la última marea mientras el sol se esconde tras la Sierra de Cabrera, dejando el agua teñida de dorado.
En el casco urbano, las calles de Vera Baja guardan el eco de los hornos de ladrillo que un día dieron nombre al barrio. Hoy, junto a la iglesia de la Encarnación y el mercado de los jueves, los vecinos comentan el último chisme entre puestos de fruta de la tierra o aceitunas aliñadas con hierbabuena. Si pasas por allí un domingo de mayo, no te pierdas lasandas en honor a la Virgen de las Angustias: el olor a hornillo y el sonido de las campanas lo dicen todo.
Última actualización: 8 de agosto de 2026