Sobre el chat de Berja
Berja huele a almendro en flor cuando llega la primavera, y el viento trae el eco de las campanas de la Iglesia de la Anunciación cada mediodía. En el barrio alto, la Plaza Vieja sigue siendo el centro donde los mayores se reúnen a jugar al dominó bajo la sombra del ficus, mientras que en el Mercado de Abastos —aunque cada vez más moderno— aún se escucha el regateo de las vecinas por los tomates de la Vega. Lo que más sorprende a los que no son de aquí es el ambiente de pueblo grande: en apenas 20 minutos estás subiendo al Puerto de la Ragua, pero por la noche el paseo marítimo del Barranco de la Cueva se llena de familias con niños.
Si te gustan las fiestas de verdad, en Berja no te aburres: en agosto, la de la Virgen de Gádor llena las calles de casetas, vino de la tierra y el olor a churros recién hechos. Los de fuera suelen quedarse con la imagen de los farolillos, pero los de aquí saben que lo mejor es el último día, cuando se saca a la Virgen por el barrio de la Almedina y los vecinos cantan saetas hasta que sale el sol. Eso sí, si vienes, trae calzado cómodo: las cuestas de San Marcos no perdonan.
Última actualización: 8 de agosto de 2026