Sobre el chat de Tres Cantos
Hoy el sol se ha colado hasta el Parque Central de Tres Cantos como si fuera julio, y eso que estamos en pleno mayo. La gente saca las terrazas de los bares del centro, como el La Cueva de la Plaza Mayor, donde los domingos a mediodía se llenan las mesas con raciones de patatas bravas y cañas bien frías. Eso sí, si vas a la Finca de la Cantueña —el pulmón verde del municipio— mejor madrugar, porque a las once ya hay runners, familias con niños y hasta algún que otro perro suelto.
Lo que más me gusta de Tres Cantos, y no lo digo por decir, es que no es un pueblo dormitorio al uso. Aquí la gente se pelea por conseguir plaza en el colegio público Joaquín Turina, pero luego se escapa al Centro Cultural Adolfo Suárez para ver un concierto de jazz o a la biblioteca para leer en las butacas de madera que huelen a viejo. Y el Mercado Municipal —junto al intercambiador— es el sitio donde los abuelos regatean con los puestos de verduras y los jóvenes compran el pan de cada día antes de irse a la uni o al trabajo en Madrid.
Última actualización: 10 de agosto de 2026