Sobre el chat de Aranjuez
Aranjuez no es solo un nombre de moneda o un chiste de taberna: es ese pueblo de Madrid donde el Tajo dibuja curvas verdes y el Palacio Real se refleja en el agua. Aquí la gente habla de los espárragos trigueros en primavera, de las fresas de la vega en mayo, y de cómo el Jarama se llena de piragüistas los domingos. Más allá del casco histórico, con sus calles empedradas y la Plaza de la Constitución llena de terrazas, está el Parque del Príncipe, un laberinto de árboles centenarios donde los domingos por la mañana se oye el rumor de las familias con niños y los perros corriendo.
Quien viene por primera vez se lleva la sorpresa de que Aranjuez no es solo historia: en el Mercado de Abastos de la calle Capitán, los puestos huelen a producto fresco, y el Rastro, los primeros domingos de mes, atrae a coleccionistas de todo Madrid. Los más jóvenes suelen quedar en la Plaza de Toros —sí, aquí hay una, y no es un monumento, se sigue usando— o en el polideportivo junto al río, donde en verano se organizan partidos de fútbol playa. Y si te gusta el agua, el Club Náutico tiene vistas al Tajo que no verás en ningún otro sitio.
Última actualización: 7 de agosto de 2026