Sobre el chat de Trenque Lauquen
Si pasas por Trenque Lauquen no te pierdes el Palacio Municipal: ahí mismo, en el patio que da a la calle 9 de Julio, está la Comandancia de Frontera del siglo XIX, convertida en museo y declarada Monumento Histórico Nacional. No es un edificio más en la cuadra, es el lugar donde la ciudad nació hace más de un siglo y medio, cuando el coronel Villegas montó su cuartel junto a la laguna que le dio nombre.
La gente de por aquí es de las que aún se saluda por la calle sin necesidad de que se conozcan: en el centro, frente a la Plaza San Martín, los *trenquelauquenses* se paran a charlar aunque el clima apriete. La vida cotidiana pasa entre el olor a facturas recién horneadas en las panaderías de Mitre y el rumor de los camiones en la ruta 5, que corta la ciudad en dos como una cicatriz limpia. Aquí no hace falta inventar planes: si no estás en el quiosco de Rivadavia y Urquiza a eso de las siete de la tarde, es que te perdiste algo.
Después del atardecer, la laguna Trenqué Lauquén se llena de pájaros que hacen sombra sobre el agua. No es un mito: si te acercas, verás loros repitiendo su nombre en los juncos. La calle que bordea el espejo de agua, Costanera, es el paseo obligatorio cuando el calor afloja, aunque los locales prefieren quedarse en las veredas de Corrientes o en los bares de la peatonal Maipú, donde el mate no se acaba hasta que alguien lo pide. Aquí no se va a un lugar, se va a la esquina.
Última actualización: 28 de agosto de 2026