Sobre el chat de La Plata
Los domingos por la mañana, la Plaza Moreno huele a facturas recién hechas y a café cortado que se vende en los puestos callejeros. Allí, entre los tilos plantados en 1882 —los mismos que vio nacer a la ciudad—, se mezclan turistas con vecinos que llevan décadas tomando mate en los bancos de hierro fundido. Si pasas por el centro histórico, fíjate en la Catedral: su fachada neogótica de más de 100 metros de altura no solo es el símbolo de la ciudad, sino que en su interior guarda un órgano que, según dicen, fue el primero de Sudamérica en tener tubos metálicos.
Más allá del casco fundacional, el Parque Ecológico Municipal Punta Lara es el lugar donde los platenses se escapan para ver los patos siriri y los yaguaretés en el Bioparque, un espacio que mezcla naturaleza y educación ambiental. Por las noches, en el barrio de Tolosa —el más bohemio—, las peñas de tango se llenan en el Anfiteatro Martín Fierro, donde a veces hasta los guitarristas improvisan con versos de Borges, que pasó largas temporadas en La Plata y dejó huella en su literatura.
Última actualización: 17 de julio de 2026