Sobre el chat de Ternura
No hay mejor antídoto contra el mal humor que un cachorro de golden retriever tropezando con sus propias patas, o un gato que se acurruca en el regazo de su dueño como si fuera un ovillo de lana. Aquí llegan los que guardan en el móvil esos vídeos que les sacan una sonrisa incluso en lunes por la mañana, pero también los que prefieren compartir sus propias fotos: la mano de un niño abrazando a un perro callejero en el barrio de Lavapiés, o el primer paso de un bebé con calcetines de ositos.
No es raro cruzarse con abuelos que suben fotos de sus nietos recién nacidos, o con estudiantes que necesitan un respiro entre exámenes y se relajan viendo cómo un erizo se enrolla como una bolita. La ternura aquí no es cursi: es ese instante en el que algo —o alguien— te recuerda que el mundo aún tiene hueco para la bondad sin filtros. Aunque también hay espacio para los memes de animales con frases absurdas, porque hasta lo más dulce necesita un toque de humor.
Última actualización: 7 de agosto de 2026