Sobre el chat de Sesena
El olor a pan recién horneado en la tahona de la Plaza de España marca el ritmo de las mañanas en Sesena. No es un pueblo grande —poco más de 2.800 habitantes—, pero tiene el carácter de esos lugares donde todos se conocen por el nombre. La Fiesta de la Virgen de la Caridad, en septiembre, llena las calles de trajes de chulapo y pasodobles; el que no baila en la verbena, se queda en la barra del Bar El Rincón probando unas migas con chorizo de la matanza. Eso sí, si pasas por allí un día entre semana, no esperes encontrar las tiendas abiertas a las once: aquí la siesta es sagrada, y el comercio sigue el horario de sol.
Al otro lado del casco urbano, junto a la carretera de Toledo, están los polígonos industriales que dan vida económica al pueblo. Los de la construcción, los transportistas y hasta algún que otro artesano del mueble —Sesena tuvo su época dorada con los talleres de taracea— se reúnen en la terraza del Bar La Cueva los viernes por la tarde. Y si te apetece escapar del bullicio, a cinco minutos en coche está el arroyo Guadarrama, donde los mayores van a pescar y los niños a buscar cangrejos de río antes de que las aguas se sequen en verano.
Última actualización: 8 de julio de 2026