Sobre el chat de Quebec
Si cruzas el río San Lorenzo en invierno, verás que la nieve no es decoración: en Quebec City los copos caen en capas de medio metro y los limpiaparabrisas trabajan a destajo. Pero no todo es frío glacial. En el Vieux-Québec, declarado Patrimonio de la Humanidad, las farolas de gas iluminan tabernas donde el olor a sirope de arce y poutine se mezcla con el acento cantadizo de los locales. ¿Sabías que la ciudad es la única en Norteamérica con murallas de la época colonial? Pasear por la Rue du Petit-Champlain, con sus tiendas de artesanía inuit y cafés con techos de madera, es como retroceder a 1760 sin perder la conexión a internet.
Más allá del casco histórico, en barrios como Montcalm o Saint-Roch late el Quebec moderno. Allí, los festivales de invierno —con esculturas de hielo que compiten en tamaño con las de Harbin— conviven con mercados de productos locales como el queso Oka o el cidre de glace. Si vas en agosto, no te pierdas el Festival d'été, donde el aire huele a cerveza artesanal y a música en vivo hasta altas horas. Eso sí, lleva capas: por la mañana puede hacer 20°C y por la noche bajar a cero.
Última actualización: 9 de agosto de 2026