Sobre el chat de Pedro Meoqui
En Pedro Meoqui el olor a tortilla recién hecha y salsa de chile rojo te guía antes de ver el puesto. Aquí los tacos morelianos no son solo un plato: son la tarjeta de visita de la ciudad, dorados y jugosos, con su toque único que los distingue de los del resto del estado. Y si la carne seca es tu debilidad, prueba el guisado de abigeo, un legado de la Revolución que aún hierve en las cocinas de la Colonia Lázaro Cárdenas, donde los veteranos lo popularizaron.
El río San Pedro no solo riega los campos de cultivo, sino que también marca el ritmo de la vida local. Junto a sus orillas, la embotelladora Unión —antes Coca Cola de Meoqui— sigue produciendo refrescos que se sirven bien fríos en cualquier fonda. Más allá del bullicio, el Templo de San Pablo Apóstol, del siglo XIX, guarda historias de la fundación franciscana, mientras que el Salón Hidalgo, donde Juárez pasó una noche, recuerda los días en que este pueblo fue testigo de la historia nacional.
En el chat de Pedro Meoqui la gente habla de cosechas, de la temperatura que en verano quema, pero sobre todo de comida. Aquí no se pide permiso para sentarse a la mesa: se pide un plato extra de huaraches tarahumaras y un refresco bien helado, porque el calor de 40 grados no perdona.
Última actualización: 7 de agosto de 2026