Sobre el chat de Palma de Mallorca
El paseo del Borne a las siete de la tarde en verano huele a salitre con un toque de ensaimada recién horneada. Los locales ya saben que, si quieres ver el atardecer de verdad, hay que alejarse del centro: el mirador del Castillo de Bellver queda para los que buscan un sitio con historia y menos aglomeraciones que la Catedral. Eso sí, si vas a la playa de Palma Nova, llévate un buen calzado: la arena fina quema los pies después de las once.
La gente de aquí no pierde el tiempo con presentaciones largas. Si te sientas en una terraza de Santa Catalina, verás cómo los mayores discuten de fútbol y los jóvenes hablan de los últimos conciertos en el Auditorium. Y no es raro que a alguien se le ocurra proponer un vermut en Can Joan de s’Aigo, donde sirven el café más antiguo de la ciudad desde 1700. Eso sí, si vienes en Semana Santa, prepárate: las procesiones de La Sang, con sus capirotes negros, son de las pocas que aún paralizan el centro.
Última actualización: 7 de agosto de 2026