Sobre el chat de Inca
El nombre de Inca no es un capricho: en documentos medievales ya se hablaba de este enclave como qariat inqar, un topónimo que evoca su pasado remoto. Hoy, con más de 36.000 habitantes, sigue siendo un referente en el centro de Mallorca, donde las montañas del Puig de Santa Magdalena vigilan un paisaje de bancales y olivos centenarios.
Lo que más se nota al llegar es cómo las fiestas aún respiran ese aire antiguo. Los Dimecres i Dijous Bo, por ejemplo, son dos días en los que el mercado del siglo XIII vuelve a bullir: no hay rincón sin puestos de artesanía, calzado tradicional o esos embutidos que huelen a salazón y especias. Y cuando cae el sol, las calles se llenan de risas y música, como si el tiempo se hubiera detenido para recordar.
La Iglesia de Santa María de la Mayor, con sus torres barrocas que se alzan sobre la plaza, es otro de esos hitos que no engañan. Sus muros guardan siglos de plegarias y celebraciones, pero también el bullicio de los conciertos que rompen el silencio. Más allá de la ciudad, el monasterio de Sant Bartomeu mantiene su clausura desde el siglo XVI, un recordatorio de que aquí la historia no se escribe solo en libros.
Última actualización: 9 de agosto de 2026