Sobre el chat de Palermo
En el puerto de La Cala, donde los barcos balancean al ritmo de las olas del Mediterráneo, los palermitanos se reúnen al atardecer para tomar un *pane ca meusa* recién hecho en el mercado de Ballarò. No hay mejor lugar para empezar: ese bocado de sesos de ternera fritos y servidos en un pan crujiente huele a tradición callejera, como el aroma a azahar que se escapa de las pastelerías de Via Maqueda cuando cae la tarde.
Si te pierdes por los callejones del centro, fíjate en los balcones llenos de geranios del barrio de La Kalsa: sus casas de colores, con ventanas enrejadas y puertas de madera gastada, guardan historias de pescadores y artesanos. Y no te vayas sin probar un *arancino* de ragú en cualquier puesto ambulante: el secreto está en que la salsa se cueza horas hasta que quede melosa, como la hacen en el puesto de Piazza Sant’Euno.
Última actualización: 10 de agosto de 2026