Sobre el chat de Happy
El olor a lavanda y el ruido de la aspiradora de mano resuenan en las paredes de esta casa de Vallecas donde Maribel lleva tres meses aplicando el método KonMari. "Lo que no te hace feliz, fuera", repite mientras dobla un jersey de cuando pesaba 10 kilos menos, pero esta vez en vertical, como si fuera un libro. No es la única que ha cambiado su armario por un sistema de categorías: en esta sala se comparten fotos de cajas etiquetadas con ‘recuerdos’ o ‘papelería pendiente’ y hasta se discute si el *spa water* de Marie Kondo es un timo o un imprescindible.
No solo entran fans de la organización extrema. Aquí también hay padres que llegan agotados de recoger juguetes por tercera vez en una hora y abuelos que descubren que su trastero puede convertirse en un museo de lo que ya no necesitan. La clave está en la primera pregunta: ¿esto me da alegría? Si la respuesta es no, ya sabes lo que toca. Eso sí, cuidado con los que llegan con el método ya aprendido de memoria y sueltan frases como: "Tus libros no están en la categoría de lo que amas, así que al contenedor".
Última actualización: 8 de agosto de 2026