Sobre el chat de El Salto
Entre la Sierra Madre Occidental y la carretera Durango-Mazatlán, El Salto respira pino y aventura. A 100 kilómetros de la capital, este municipio se recorta como un enclave donde la madera no es solo leña, sino historia: el Instituto Tecnológico Forestal, fundado en 1976, sigue siendo el pulso de una región donde los árboles definen el paisaje y la economía.
Los que pasan por aquí no solo ven la base militar que vigila los operativos contra el narcotráfico, sino también los barrancos donde la adrenalina se mide en metros de caída libre. Rappel, montañismo y tirolesa se practican a las afueras, como si el riesgo fuera parte del aire que entra por las ventanas de los árboles.
Y en medio de todo esto, la Conafor trabaja a pasos contados: estudia la deforestación, decide quién tala y quién no, mientras los senderos se llenan de voces que preguntan por rutas, por permisos o por el próximo salto que, esta vez, no será de agua, sino de roca.
Última actualización: 6 de agosto de 2026