Sobre el chat de Cristianos
Llevo años viendo entrar a don Ramón, ese señor de 72 años que se conecta desde su tablet en la cocina de su piso de Lavapiés. Llega sobre las ocho de la noche, después de cenar y leer el Evangelio en su Biblia de letras grandes, para comentar el Evangelio del día con otros creyentes. No busca debates teológicos profundos, sino compartir cómo le ha hablado hoy la Palabra a él: «Hoy el Salmo 23 me ha recordado que aunque pase por valles oscuros, no tengo miedo porque Dios va conmigo», escribe en mayúsculas.
Más tarde entra Laura, una estudiante de Enfermería de 20 años que usa el chat como sustituto del grupo de oración de la universidad. Aquí comparte sus peticiones por sus compañeros, especialmente por los que no conocen a Cristo, y a veces sube fotos de los rosarios que lleva en la mochila: «Hoy he rezado por todos vosotros mientras esperaba el bus en Moncloa». Lo que más valora es que no hay que dar explicaciones sobre por qué no puede entrar a misa entre semana.
Última actualización: 10 de agosto de 2026