Sobre el chat de Coímbra
Quien pasa por Coimbra y no ve el Mondego al atardecer, no ha visto la esencia de la ciudad. Entre la ribera y la Universidade Velha, el río dibuja curvas que parecen sacadas de un verso de Pessoa, mientras el Fado de Coimbra se cuela por las callejuelas empedradas. Allí, en la Baixa, el ambiente se mezcla con el olor a *chanfana* —un guiso de cabra al vino tinto— en las tabernas de Rua da Sofia, donde los estudiantes aún recitan versos en voz baja.
Subiendo hacia el Barrio Alto, el *Portugal dos Pequenitos* sigue siendo un imán para los más pequeños, pero son los *chous* —los pasajes secretos entre casas— los que guardan historias de amor y desamor de los coimbrenses. Si te gusta el contraste entre lo antiguo y lo vivo, aquí el tranvía número 4, el más viejo de Portugal, aún hace sus rutas como en los años 60, y en el Largo da Portagem, las terrazas se llenan cuando el sol se esconde tras el Convento de Santa Clara-a-Velha.
Última actualización: 7 de agosto de 2026