Sobre el chat de Braga
Subir las escaleras del Bom Jesus do Monte con la túnica de agua en los hombros no es solo tradición, es un ritual que atrae a locales y turistas cada verano. El santuario, con su escalera barroca de 577 peldaños y el funicular más antiguo de Portugal, domina la ciudad desde el monte Espinho. En Braga se vive el contraste entre lo sagrado y lo festivo: por las mañanas, los seminaristas pasean por el Arco da Porta Nova, y por las noches, la Praça da República se llena de terrazas donde se sirve *caldo verde* con *francesinha* de postre.
El barrio de Maximinos, al este del centro, guarda el Convento do Pópulo y sus jardines escondidos, pero es el Mercado Municipal donde los vecinos debaten si el *pão de milho* de los vendedores de la zona es mejor frito o al horno. Al oeste, en Lamaçães, las termas romanas de Maximinos —restos de baños públicos del siglo IV— muestran que Braga ya era un punto caliente hace dos milenios. Aquí el tiempo se mide por los *serões* en las *tasquinhas* de Santa Cruz, donde un *vinho verde* de la región nunca falta.
Última actualización: 30 de julio de 2026