Sobre el chat de Ciudad Melchor Múzquiz
En la cabecera municipal de Múzquiz, donde el río Sabinas nace a 490 metros de altura, la vida se vive a ritmo de tierra y sol. Los muzquicenses, como se les conoce por estos lares, salen a la calle con el saludo de siempre y la confianza de quien sabe que aquí hasta el desconocido termina brindando un café en la mesa de la cocina. Las aceras de la plaza principal son escenario de conversaciones que empiezan con el clima y acaban con anécdotas de familias enteras, mientras los niños corren entre los puestos que venden desde pan casero hasta dulces de leche quemada.
El orgullo por el pasado late en detalles como el nombre de la villa, que homenajea a Melchor Múzquiz, presidente de México nacido entre estas calles, o en la memoria de Santa Rosa de Lima, la fundación original que dio origen al pueblo. Por las tardes, cuando el calor se hace más llevadero, los mayores se reúnen junto al río para hablar de lo que fue y lo que es, mientras los más jóvenes discuten sobre el próximo partido o el último baile en la plaza. Aquí no hay horarios para lo importante.
Las fiestas más esperadas del año son las de Santa Rosa de Lima, que mantienen viva la historia de quienes llegaron a estas tierras hace siglos. Y aunque el río Sabinas sea poco más que un hilo de agua en la sequía, su nombre sigue siendo el mismo que un día marcó el rumbo de un pueblo entero. Lo demás, como dicen por aquí, ya se verá.
Última actualización: 7 de agosto de 2026