Sobre el chat de Terra Melilla
Se avecina la Virgen de la Victoria y el barrio de la Alcazaba ya huele a azahar y a churros de la Confitería La Colonial. No es solo la procesión del 8 de septiembre: es el olor a horchata con lechuga en el quiosco de la Plaza España, el tránsito de los niños con zapatillas nuevas camino del colegio María Auxiliadora y el rumor de los mercadillos de la calle General Prim que se montan sin avisar. Aquí la gente se planta a las 10 de la mañana en la parada del autobús de la Plaza de las Culturas para hablar de lo que viene en el Eid al-Fitr o del último gol del Melilla en el Álvarez Claro.
El viento de levante trae conversaciones sobre los chiringuitos de la playa del Hipódromo —los de la tiza en la arena— y los que se quejan de que el Gurugú sigue sin tener una ruta de senderismo señalizada. Mientras, en el foro se comparte el recorte de periódico con la foto de la procesión de los Reyes Magos por la calle López Moreno o se discute si el mejor bocadillo de la ciudad es el de lechón en el puesto de la Plaza de la Constitución, junto al Baluarte de la Concepción Alta.
Los que entran por la tarde suelen hablar del último partido del pabellón Javier Imbroda o de si el Real Club Marítimo va a poner más mesas en la terraza. Y cuando cae la noche, la conversación gira en torno a quién lleva el mejor postre de la cena de Nochevieja en el piso de la calle General O’Donnell o a qué hora empieza el concierto de la banda municipal en la plaza del Comandante Benítez.
Última actualización: 7 de agosto de 2026