Sobre el chat de Terra Ceuta
Si te apetece un bocado de casa, aquí se habla del volaó fresco del Chorrillo o de esos corazones de pollo que solo saben a Ceuta cuando el aire huele a salitre y a fritura. También sale el tema de los pinchos morunos que te dejan los dedos negros de especias en el istmo, donde la brisa del Mediterráneo engulle la conversación antes de que llegue al puerto.
En febrero, el carnaval no es solo una fiesta: empieza con la mejilloná en la playa, donde los mejillones pasan de ser moluscos a protagonistas de una noche entera. Después, las agrupaciones se desgañitan en el Concurso de Agrupaciones Carnavalescas, y el domingo siguiente toca el dominguito, que es como llamar a la resaca dulce de coplas y disfraces. Si no has ido, no sabes lo que es que te canten una chirigota a las tres de la mañana junto a la muralla que aún huele a pólvora de siglos.
Por las laderas del monte Hacho o cerca del Revellín de San Ignacio, la gente comenta más de lo que camina: desde cómo se fríe el bonito en las volaeras hasta dónde queda mejor el chumbo en temporada. Aquí las Murallas Reales no son solo un monumento; son el testigo mudo de que Ceuta no se rinde ni a los temporales ni a los turistas que preguntan por qué esto no es África pidiendo cambio.
Última actualización: 6 de agosto de 2026