Sobre el chat de Suiza
Los domingos por la mañana en Zúrich huele a café recién hecho en los mercados callejeros de Niederdorf, ese barrio medieval donde las casas de entramado de madera se mezclan con tiendas de relojes de lujo. Por las tardes, en los Alpes, los pastores bajan las vacas de los prados verdes con sus campanas resonando entre los valles, un sonido que los suizos reconocen como un reloj natural. Si prefieres el bullicio, en Ginebra el Jet d’Eau lanza agua a 140 metros de altura cada media hora, y a su alrededor los cafés al aire libre se llenan de turistas y locales discutiendo sobre política internacional en francés y alemán.
No es raro que alguien aquí te hable de fondue en una cabaña de montaña, donde el queso se funde con vino blanco y se moja con pan, o de cómo en Lucerna el puente de la Capilla, con sus pinturas medievales, se ilumina al anochecer reflejado en el lago. Si te gusta el senderismo, en el Oberland bernés las rutas como la de Schynige Platte ofrecen vistas de 360 grados que quitan el aliento, y los suizos te dirán sin pestañear que el mejor momento para subir es cuando el viento limpio de los glaciares baja por la mañana.
Última actualización: 7 de agosto de 2026